Cultivado por pequeños productores de la región de San Ignacio, en el norte de Perú, este café refleja el trabajo y la dedicación de familias caficultoras comprometidas con prácticas agrícolas sostenibles y de alta calidad.
Las cerezas son cosechadas en su punto óptimo de maduración, seleccionadas cuidadosamente y procesadas mediante fermentación controlada antes de un secado lento a la sombra. El resultado es un café limpio, equilibrado y expresivo, que destaca las características propias de su origen.
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